
Un contenedor no cuesta lo que la fábrica te dice que cuesta. La factura FOB es el punto de partida — no la línea de llegada. Cuando un importador nuevo descubre el precio final en tierra suele encontrarse con una diferencia del 40, del 60 y a veces del 90 por ciento sobre la cifra que había apuntado en su hoja de cálculo. Este artículo desmonta un 40 pies HQ desde origen chino hasta el almacén en Asunción, partida por partida, con órdenes de magnitud reales y no promesas de marketing.
1. El FOB no es un precio, es un compromiso
FOB Yantian (o Ningbo, o Shanghái) significa exactamente esto: la fábrica se compromete a poner tu mercancía a bordo del buque en ese puerto. Ni un metro más allá. Dentro del FOB están los materiales, la producción, el embalaje primario y secundario, el transporte interior chino hasta el puerto y el trámite de exportación local. Fuera del FOB queda absolutamente todo lo demás.
El primer error de un importador novato es comparar dos FOB de dos proveedores como si midieran lo mismo. No lo miden. Un FOB puede incluir el embalaje master carton reforzado, la certificación por país y el flete interno hasta el puerto — o puede llegarte con embalaje mínimo y una comisión de flete interno oculta que se suma al final. Antes de comparar precios, iguala las condiciones: mismo embalaje, misma certificación, mismo puerto.
2. El flete marítimo: la partida más volátil
El flete de un 40'HQ China–Paraguay se paga en dólares, en dos tramos: China–puerto de descarga (habitualmente Villeta o Terport tras trasbordo en Santos o Buenos Aires) y despacho intracontinental. En condiciones estables se mueve en rangos amplios que dependen del contrato con la naviera, la temporada, el balance de contenedores vacíos y el tipo de mercancía. En periodos volátiles el flete puede multiplicarse en semanas — y volver a caer con la misma rapidez.
Tres reglas que ahorran plata: contrata con antelación siempre que puedas, consolida si no llenas el contenedor y compra CIF solo si no tienes forwarder de confianza. Cuando el forwarder es propio, un FOB casi siempre es más barato en términos de landed; cuando la fábrica cotiza CIF puede estar añadiendo un margen extra sobre el flete al que tú no tienes visibilidad.
3. Seguro de mercancía
El seguro marítimo cubre la carga contra pérdida, daño o avería durante el trayecto. Se contrata sobre el valor de la mercancía más el flete, con recargos que oscilan según categoría y ruta. Es una partida barata en el contexto del total, pero omitirla es imprudente: un contenedor rodado o mojado en trasbordo puede consumir el margen entero de una operación.
4. Arancel de importación
En Paraguay el arancel se calcula sobre el valor CIF (mercancía más flete más seguro). La alícuota depende del NCM del producto: los electrodomésticos suelen moverse en tramos moderados, los productos considerados sensibles pueden llegar a alícuotas altas. Antes de comprar, valida el NCM con tu despachante y contrasta con la fábrica que la clasificación coincide con el producto real — un NCM equivocado dispara el arancel.
5. IVA e impuestos internos
Sobre el valor CIF más arancel se calcula el IVA de importación. En algunos productos hay además Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) — por ejemplo, en electrónica y algunos electrodomésticos específicos. Cada partida es acumulativa: se suma al costo base y va escalando el landed cost.
6. Despacho aduanero y almacenaje
El despachante cobra sus honorarios (fijos o porcentaje sobre CIF), y a eso se suman:
- Servicios portuarios y de terminal.
- Traslado del puerto al depósito aduanero.
- Almacenaje si la carga se demora en despacho.
- Gastos administrativos varios (SISCOMEX / documentación / verificaciones).
Un despacho ágil te ahorra días de almacenaje, y esa partida escala rápido si el contenedor se queda parado.
7. Transporte interno hasta tu almacén
Del depósito aduanero a tu almacén hay un flete interno que depende de la ciudad, del tamaño de la carga y del tipo de vehículo. En Asunción es una partida modesta; en el interior del país puede ser relevante.
8. Costos financieros
Hay dos partidas silenciosas que casi nadie apunta en la hoja de cálculo:
- El costo del dinero entre el adelanto a fábrica y el momento en que puedes vender el stock en tierra. Entre producción, embarque, tránsito y despacho pueden pasar 90–120 días, y durante ese tiempo tu capital está atrapado. Si trabajas con línea bancaria, esa financiación tiene interés.
- El costo de los errores: fluctuación de tipo de cambio, un contenedor detenido por un documento incompleto, un producto no aceptado por especificación técnica. No los presupuestes al 0, presupuéstalos con una reserva del 2–4 por ciento del landed.
9. La regla del landed cost verdadero
El landed cost por unidad se calcula así: partes del FOB por unidad, sumas flete prorrateado por unidad, sumas seguro, sumas arancel + IVA + ISC, sumas despacho y transporte interno prorrateados, y sumas la reserva financiera. Ese es el número que tienes que comparar con el precio al que puedes vender en tu mercado. Si el margen sale muy justo, no es un buen contenedor. La comparación no se hace nunca contra el FOB.
10. Cómo lo hacemos nosotros
Cuando cerramos una cotización, la ficha va con todos los conceptos separados: FOB por SKU, flete estimado, seguro, arancel, IVA, ISC si aplica, despacho, transporte interno. Nada oculto en un “paquete cerrado” — porque si la parte de flete sube o baja el mes siguiente, tú sabes exactamente cuánto sube o baja tu landed. Sin sorpresas.
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